The final countdown

Escribo este post a una semana del gran día porque quiero contar todo lo que Pepe y yo hemos pasado los últimos meses preparándonos para el matrimonio. En febrero empezó este camino llamado “noviazgo” y desde entonces hemos pasado por muchos momentos memorables: la pedida de mano oficial, viajes, reuniones familiares, salidas con amigos, la organización del matri (con muchas cosas por decidir), charla de novios, matrimonio civil, shower, búsqueda de depa, despedidas de solteros , muchas sumas y restas, etc.

Han sido siete meses muy intensos. Por momentos daba la impresión de que los días se pasaban volando, pero más veces he sentido el sosiego de una cámara lenta y yo ya quería que sea veinticuatro del mes nueve. La vida es como una película, así que ese efecto de velocidades intercambiables en las escenas de los días ha hecho de mi noviazgo una etapa llena de emociones, saltos, mucha acción y suficiente reflexión.

 Dentro de todo lo que hemos vivido, algo que nos marcó substancialmente fue la charla de novios. Como muchas parejas, antes de ir pensábamos que era un simple “trámite” imposible de saltear, así que nos inscribimos por obligación en las charlas de la iglesia en la que nos casaremos. De entrada, nos sorprendió la duración de la preparación: dos fines de semana casi completos (en total veinte horas invertidas). Contra nuestros pronósticos, todo salió de lo mejor. Nos sorprendió la exposición del primer domingo porque nos hizo reír a carcajadas. Una señora muy jovial y buena  onda nos refregó en la cara las obvias diferencias entre los hombres y las mujeres. Lo hizo con tantos ejemplos de la vida real que no pudimos sino sentirnos identificados. Pero ¿de qué servía tanta risa y tanta corroboración de que éramos polos opuestos? Sencillísimo: somos complemento, hay que aceptarlo y disfrutarlo. Esa relación se nos grabó en la cabeza y ahora somos más conscientes que nunca de dos cosas: 1. los hombres piensan o sienten, nunca las dos cosas a la vez; las mujeres pensamos y sentimos al mismo tiempo, ambas acciones van de la mano, se nos hace imposible desligarlas. 2. Los hombres tienen una capacidad única para tener su cabeza en blanco, mientras nosotras las mujeres siempre tenemos nuestra cabeza activa… es posible, y hay que saber vivir con eso. Pero en las charlas no solo hablamos de lo insoportablemente distintos que podemos ser, sino de la capacidad que tenemos como seres humanos para “aprender a ser”, lo cual resuelve la idea del mero conformismo. También hicimos dinámicas para ver qué tanto nos conocíamos y cuántos temas de nuestra cercana vida en común ya estaban conversados (desde cumpleaños familiares hasta presupuesto del hogar). Lo que más me gustó de las charlas es que los expositores eran parejas comunes y corrientes que nos contaban episodios de sus vidas y nos aconsejaban. De la misma manera nos habló un padre y resumo sus palabras en una idea principal: el matrimonio es una elección libre y en una unión para siempre; al casarnos seremos uno y tres a la vez. Uno porque nuestras esencias se fundirán en un mismo “recipiente” y tres porque tenemos que tener a Dios en nuestras vidas (y es por eso que uno elige casarse por la iglesia, ¿no?) Yo sé que muchas personas al leer esto se sentirán empalagadas de amor y empalagadas de Dios y empalagadas de mí… pero no puedo evitar ser yo mientras escribo. Todo lo que menciono es lo que me importa, lo que me marca, lo que me mueve, lo que me hace feliz. Y hoy más que nunca estoy feliiiiz, pues. Sí que sí.

 Ahora que estamos en la cuenta regresiva oficial ya todo va tomando forma… todo va saliendo bien. Hemos, por fin, terminado con todos los trámites de traslado de iglesia, hemos definido detalles importantes para la recepción que haremos (eso vendrá en un próximo y muy útil post para todos los que quieran casarse algún día), hemos elegido de todo corazón a las pocas personas que nos acompañarán ella. Pepe y yo hemos conversado mucho, nos hemos vuelto más cómplices, también hemos renegado (más en singular que en plural) per finalmente todo se encauza correctamente y ahora solo queda esperar con buena actitud que sea viernes. Luego de eso tenemos una semana de luna de miel en Cancún y después yo tendré una semana adicional libre para decorar ¡nuestro DEPA! Así es, ¡¡¡ya conseguimos donde vivir nuestra primera etapa de casados!!! Seremos miraflorinos.

 Inicialmente estábamos buscando algo para comprar, pero al final elegimos un alquiler. Nos motiva mucho empezar solos y arrancar de cero con todo lo que involucra arreglar nuestro nuevo espacio, conocernos más en una nueva faceta, tener un espacio para compartir nuestro día a día. Estoy segura de que será una linda etapa, al igual que lo ha sido la del noviazgo. Será algo nuevo para ambos, ya que ninguno de los dos vivió fuera de la casa familiar antes, y eso nos genera mucha ilusión.

Los preparativos

Estoy convencida de que tomar la decisión de casarse es la más fácil del mundo. Lo difícil es organizar una boda. No es que quiera complicarme la vida, pero recién ahora comprendo por qué una novia siempre busca la perfección. Todas las ideas que antes me parecían cursis o derrochadoras ahora hasta las justifico porque sé que lo que más quieren dos novios es hacer del día de la boda el más especial.

Sé que hay muchas teorías que dicen que para el amor no se necesitan ni papeles ni ceremonias, que no hace falta gastar ni hacer mucho aspaviento. Yo estoy de acuerdo con eso.  Pero lo que sí creo que merece celebrarse es ese ritual por el cual dos personas se comprometen ante Dios a amarse y respetarse en lo próspero y en lo adverso, en la riqueza y la pobreza, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe. Nadie tiene la suerte comprada, pero yo creo que si ambas personas, por igual, toman esta promesa con convicción y entrega es casi como estar dándolo por hecho, como ganar la lotería. Un juramento manifiesta valentía, por eso festejarlo es justo, por eso merece su dosis de cursilería y derroche, por eso estamos embarcados en eso.

Hay distintos tipos de ceremonias y fiestas. Pepe y yo hemos decidido realizar el ritual católico y, luego, hacer una pequeña recepción con las personas justas y necesarias (realmente justas y necesarias). No revelaré nuestra lista de invitados porque quienes realmente se saben unidos a Pepe y a mí están al tanto de que su presencia ese día es imprescindible.

Hasta el momento todo lo que hemos definido ha sido lo ideal: la iglesia, el día, el mes, la hora,  la casa en la que celebraremos, el local y la fecha para shower, el concepto, los colores y hasta el maquillador que me pondrá linda. Para todo eso recibimos señales y, aunque tuvimos que esperar, estamos felices con lo elegido. Pero aún hay más, falta concretar el catering, las fotos y el video, mi vestido y su traje, el coro de la iglesia y la música para la fiesta, los partes, la luna de miel, entre otros detalles. Lo bueno es que estamos yendo a buen ritmo, tenemos un cuadrito en excel y hemos creados carpetas con correos de proveedores, todo el día nos comunicamos (¡bendita tecnología!), soltamos nuevas ideas, hacemos cálculos, programamos citas y nos conocemos y enamoramos más. Somos una buena dupla.

Próximamente postearé sobre todos estos preparativos, una vez cada cosa. Gracias por acompañarme.