Ahora me toca a mí

Ya pues, 2014, ahora me toca a mí hablarte…

Sí, en primer lugar te saludo, porque no quiero pecar de maleducada (no lo soy). Y en segundo lugar me siento frente a ti, y te miro con intriga, con un poco de temor, con ansias también, pero siempre a los ojos. Me toca decirte hola y pedirte que te hagas una y que no estés tan antojadizo como lo estuvo tu antecesor. El pasado fue un año cargado de altibajos, no puedo decir que fue el peor de mi vida porque no suelo ser ingrata, pero fue un año de pruebas y emocionalmente agotador. Solo diré que aprendí a no juzgar, a querer entender, a querer querer, a tener paciencia y a entender que no todos son como yo ni todo tiene que ser en mis tiempos.

Entonces, con ese aprendizaje a cuestas, podría decir que este nuevo año estoy lista para nuevos retos y aventuras, para seguir queriendo ser una mejor persona, para querer conocerme y conocer a los demás con el corazón. Dosmilcatorce, sé mi aliado, regálame cosas bonitas, momentos intensos pero hermosos, lágrimas de alegría, cansancio de diversión, regálame salud y devuélveme mi memoria.

Yo por mi parte prometo escribir más. Y también leer más. Y QUERER más. Y DAR más. Y esperar menos. Nuevamente apuesto por ser feliz y hacer todo para lograrlo, apuesto por perdonar, por amar, por abrazar, por acoger, por aceptar. Y por divertirme. También apuesto por “Él”, porque ahora sé que decir “cuando Dios quiera” o “lo que Dios quiera” tiene más sentido que nunca. Porque solo Él me ha tumbado (con sus razones)  y me ha levantado enterita, con el alma llena de paz.

 

algunas metas a las que haré check

algunas metas a las que haré check

 

 

 

 

Ritmo gym

¡Lo logramos! Después de planearlo, evaluarlo y posponerlo varias veces, hoy Pepe y yo regresamos al gimnasio. Esta vez estamos juntos, matriculados en el mismo local, convencidos de que esta estrategia será la mejor para alentarnos y no flojear. Por mi parte, hace tiempo debí retomar este tipo de rutina. Unos meses atrás, iba un personal trainner a mi casa y me fue bien con él, por lo menos me sentía con energías y me cuidaba en las comidas.  Cuando lo dejé, empecé a descarriarme de nuevo y entre una cosa y otra he vuelto a subir de peso y a sentir que hay algo fallando en mi salud. Por eso, ir al gimnasio (hacer ejercicio) se hacía inaplazable.

Me gusta saber que mi enamorado es realmente mi compañero de todo. Antes ni hubiera imaginado ir acompañada al gym, sobre todo porque me siento completamente atroz en esas fachas-disimulo de deportista. Pero ahora es diferente, me siento motivada. Y es que yo quiero verme bien no solo para sentirme bien conmigo misma sino para estar sana y vivir de lo mejor al lado del amor de mi vida (sí, sí… también quiero que él me vea regia)… y qué mejor que tener a mi motor y motivo al lado (cursimente cumbiamberas mis palabras).

Hacer ejercicio es un reto, un desafío. El mundo de ahora nos empuja al sedentarismo. Por eso yo, que no hago demasiado esfuerzo en mi vida cotidiana (entiéndase que me movilizo en carro, almuerzo en mi sitio, veo a mis amigos a través de chats o redes sociales, si voy al cine subo por escaleras eléctricas y en los conciertos ya no salto demasiado) me veo obligada a retarme, a caminar, a moverme, a ser humana y usar mis extremidades para andar, para aplaudir, para abrazar… y a mi corazón es hora de darle más chamba que la de amar. Allá voy fajas caminadoras;  aguarden por mí, bicis de spinning; que se preparen mis abdominales para ajustarse; espejos, alístense para mirarme a diario… pero balanzas, ¡aléjense de mí! Esta vez busco sentirme bien sin mirar las cifras. Ayúdame a botar la ansiedad, mi zambo. Salud por la salud, por nuestra salud, mi vida.