El placer de marmotear contigo

Qué ricos son los días cuando en el mundo solo estamos tú y yo.

Qué rico se siente todo: despertar temprano, prender la tele, desayunar en la cama, hacer zapping y reírnos a la hora de “baziiiingaa”. Y conversar y hablar de la insoportable levedad del ser y pedir comida chatarra y abrir la puerta en piyama y ver películas tontísimas. Y dormir un poco más y hacer canchita y jugar angry birds o tetris o hacer hablar al gatito Tom. También es rico abrazarte y saber que eres mi persona favorita en el planeta entero, el hombre con quien quiero crecer, envejecer y marmotear el resto de mis días.