Viaje a Concepción, Huancayo

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Escribo con retraso sobre el viaje que hicimos en Semana Santa.

No quiero que con el pasar de los años se me olvide que fue el primer viaje que hacía con mi familia Pinedo, ni lo lindo que la pasamos, ni lo apachurrables que estaban mis sobrinos.

Por eso apunto que ese viaje fue bonito, además de especial.

Recuerdo a mis suegros con equipaje de abuelitos: golosinas y abundantes provisiones, libros de pintar, colores, plastelina, de todo para los nietos.

Los Cavero Pinedo en pleno: Fer, Susy, Thiago y Paulo (de apenas dos meses). Una aventura para ellos. Y una delicia para nosotros, los tíos, que nos divertimo mucho jugando con ellos. Thiago me agarró camote y yo feliz. “Veio”, me decía. ¡¡¡Lo máximo!!! Y ni qué decir de Paulo, que pasó de brazo en brazo y tuvo en su tío Pepe a su mayor fan.

Los Pinedo Saldarriaga también en pleno: Walter, Bettina, Bruno, Ana Lucía y Alessandra. Mis tres sobrinos adorables, cada quien con su personalidad. Sufrieron, pobrecitos, con el mal de altura, pero finalmente gozaron el maravilloso viaje a Huancayo.

El camino de ida larguísimo, mi esposo un experto conductor, el hotel Huaychullo lindo, la comida de Huancayo buenaza, el clima reparador… y los momentos ¡inolvidables!

Todos en Huancayo, 2011