Mi primera mejor amiga de la vida

Suena en la radio Under Pressure y al mismo tiempo veo en mi Facebook una linda foto de mi “chiquitú” con mi primera mejor amiga de la vida. Mis recuerdos tienen banda sonora y estas dos coincidencias me inspiran a escribir este post.

Corría el año 1992, cuando yo regresaba a vivir a la villa después de dos años en Cusco, algunas semanas en la casa de mi abue y varios meses en la playa (#pulposrocks). Estábamos en plena mudanza, ayudando a mi mamá a ordenar y organizar el nuevo hogar mientras mis hermanos escuchaban a todo volumen las canciones de Queen. Mi mamá necesitaba fósforos y yo muy presta anuncié que podía ir a conseguirlos. Por supuesto lo que quería era salir… ¡en busca de mi mejor amiga Melissa!

Caminé dos cuadras rectas, en la esquina a la derecha, media cuadra y ya estaba en Coronel Ríos. Identifiqué mi ex casa (143) y crucé para tocar el timbre de la casa de enfrente, la cual debía ser de los Cantoni Rivero. Tirun-tirun. Esperaba con ansias ver a Melba, la chica que trabaja en su casa, pero me abrió otra señora y me dijo que ahí no vivía ninguna Melissa.

Regresé a mi casa corriendo, llorando un poco, pensando que ya no vivía allí. Y mi memoria no me permite recordar si lo que había pasado es que ella ya se había mudado a La Molina o si simplemente calculé mal la casa de enfrente y toqué otro timbre. La cosa es que regresé sin fósforos y sin mi amiga del alma y sonaba Under Preasure, y aún así amo esa canción. Era verano, hacía calor, era niña. Cogí mis barbies y me olvidé de todo. Días después empezaron las clases y nos volvimos a ver, y a pesar de estar en diferentes salones y de no ser vecinas nunca más, siempre será mi amiga del alma, mi primera amiga de la chiquitud, la niñita traviesa con voz de pito que saluda a mi abue y a mi mamá con inmenso cariño y a la que toda mi familia quiere un montón.

Que paja es tener en la vida a personas así. Tengo recuerdos específicos y maravillosos de ella, como cuando éramos chiquitas y yo, recién bajadita del Cusco, cumplí nueve años y lo único que pedí de regalo (aparte de aguadito de almuerzo) fue verla y lo logré ( hay un video de ese cumple, tengo que desempolvarlo) o de cuando conversamos en la pérgola y me contaba de la aparición de quien ahora es su esposo con tanta ilusión y años más tarde verla caminar hacia el altar y sentirme más nerviosa y emocionada que ella. Ahora solo la sigo con mucho entusiasmo por Facebook (#porque la vida es así – #nolaheinventadoyo) y soy feliz al verla feliz, con la linda familia que ha formado. Tiene una hija linda con la misma expresión que tenía ella a esa edad… y viene otro bebé en camino por quien celebrar.

Qué más puedo decir… ¡una vez más agradezco por los regalos que la vida me dio en forma de personas!

Un cumpleaños atípico

feliz cumpleaños a mí

feliz cumpleaños a mí

Acabo de cumplir 31 años. No hay drama, me siento joven aunque la nueva edad haya llegado con algunos achaques. 😉

El viernes hice una pequeña reu en mi depa en la que pude disfrutar de las buenas compañías: mis compañeras de trabajo, mis hermanos (léase hermanos, cuñados, concuñados, futuro cuñado), mis amigas del cole, de la universidad, de la vida, mis primos. Aunque la verdad es que extrañé a varios, pero… ¡va! entiendo y siempre he entendido que cumplir años en enero (#veranopleno) es una vaina porque todo el mundo fuga. De niña el drama era que mis amiguitos (o yo) estaban en plena mudanza (#lavidamilitar) y de grande entendí que todos esperan los viernes con ansias para poder irse a la playa. Felizmente disfruté al máximo mis cumpleaños de adolescente, cuando no importaba el día de la semana que cayera, igual todos podían caer en mi casa y festejar conmigo (#recuerdosquenovoyaborrar).

En fin, volviendo a lo que iba… despedí mis treinta súper feliz, no solo con la minireu sino haciendo uno de los viajes que más prometí y esperé: Paracas con Pepe y mis sobrinas mayores (#caro&lu). Desde que Pepe pidió mi mano ellas se ilusionaron con conocer el lugar y recién este año hemos logrado concretar la aventura.

Y sí que valió la pena la espera porque la pasamos espectacular: sentir que los 4, con nuestras diferentes edades y personalidades, somos compinches fue mi mejor regalo. Cantar en el carro a toda voz, reírnos de todo y de nada, disfrutar lo simple y hermoso de la vida, como los paisajes y el aire fresco; sorprendernos con cada playita; disfrutar el sol y el mar en familia… ¡ha sido lo mejor! Gracias, pequeñas, por regalarme su tiempo, su cariño y sus abrazos. Y gracias, esposo, por hacer que este viaje sea inolvidable para todas con tus ocurrencias, tu supermega organización de todo, tu perfecta administración de los tiempos, tus lecciones de manejo para adolescentes y tu eterna sonrisa estabilizadora. Eres el mejor esposo y el mejor tío del mundo.

***

Y como para demostrar que la mejor estrategia para ser feliz es vivir el momento, les cuento que felizmente celebré por anticipado, pues el mero-mero 13 de enero; o sea, mi día, ¡estuve en la clínica! No sé qué me pasó, pero tuve una especie de alergia o intoxicación no sé a qué ni porqué, pero me tuvieron que poner una inyección y tuve que cuidarme y estar en (auto)observación. ¡Una vaina! Lo curioso es que, pese a no poder celebrar, tuve visitas espontáneas y especiales. Por ejemplo, llegó a visitarme mi papá (con quien por fin estoy “amistada”) y minutos después, “de la naaada”, llegó mi mamá. Increíblemente salimos los tres a almorzar y en verdad que fui feliz por sentir tanta armonía. En la nochecita mis hermanos vinieron a ver cómo seguía y terminamos todos echados en mi cama conversando y celebrando de una forma diferente. Yo los veía brindando y aunque yo no podía tomar, volví a sentirme feliz.

No me puedo quejar, he tenido un cumpleaños lindo que ha durado casi una semana. Desde el viernes he recibido sorpresas, abrazos, llamadas, mensajes, canciones, regalos, tiempo, detalles y momentos especiales. ¡Me siento bendecida, así que saluuuud por mí!

Fue un cumpleaños atípico, pero tuve el mejor regalo: mi familia inmensa, varios días seguidos, sus principales integrantes y mucho amor.