Ritmo gym

¡Lo logramos! Después de planearlo, evaluarlo y posponerlo varias veces, hoy Pepe y yo regresamos al gimnasio. Esta vez estamos juntos, matriculados en el mismo local, convencidos de que esta estrategia será la mejor para alentarnos y no flojear. Por mi parte, hace tiempo debí retomar este tipo de rutina. Unos meses atrás, iba un personal trainner a mi casa y me fue bien con él, por lo menos me sentía con energías y me cuidaba en las comidas.  Cuando lo dejé, empecé a descarriarme de nuevo y entre una cosa y otra he vuelto a subir de peso y a sentir que hay algo fallando en mi salud. Por eso, ir al gimnasio (hacer ejercicio) se hacía inaplazable.

Me gusta saber que mi enamorado es realmente mi compañero de todo. Antes ni hubiera imaginado ir acompañada al gym, sobre todo porque me siento completamente atroz en esas fachas-disimulo de deportista. Pero ahora es diferente, me siento motivada. Y es que yo quiero verme bien no solo para sentirme bien conmigo misma sino para estar sana y vivir de lo mejor al lado del amor de mi vida (sí, sí… también quiero que él me vea regia)… y qué mejor que tener a mi motor y motivo al lado (cursimente cumbiamberas mis palabras).

Hacer ejercicio es un reto, un desafío. El mundo de ahora nos empuja al sedentarismo. Por eso yo, que no hago demasiado esfuerzo en mi vida cotidiana (entiéndase que me movilizo en carro, almuerzo en mi sitio, veo a mis amigos a través de chats o redes sociales, si voy al cine subo por escaleras eléctricas y en los conciertos ya no salto demasiado) me veo obligada a retarme, a caminar, a moverme, a ser humana y usar mis extremidades para andar, para aplaudir, para abrazar… y a mi corazón es hora de darle más chamba que la de amar. Allá voy fajas caminadoras;  aguarden por mí, bicis de spinning; que se preparen mis abdominales para ajustarse; espejos, alístense para mirarme a diario… pero balanzas, ¡aléjense de mí! Esta vez busco sentirme bien sin mirar las cifras. Ayúdame a botar la ansiedad, mi zambo. Salud por la salud, por nuestra salud, mi vida.