Señora poeta

Déjame que te cuente

Mi regalo por el Día de la Madre (ejem, ejem… de mi primer día de la madre ;)) fue una cita en el Teatro Municipal para ver «Déjame que te cuente», el musical sobre Chabuca Granda.

Yo soy fan de los cantautor@s, especialmente si son mujeres. Es por eso que hace ya once años, en mi último ciclo en la universidad, elegí a Chabuca Granda para ser la protagonista del libro que escribí en el curso de periodismo literario. Hoy recordé con mucha emoción todos esos meses de investigación,  entrevistas, conversaciones, lecturas, revisión de videos, sumergida en periódicos de ayer y, por supuesto, en discos con sus canciones.
Esa etapa me hizo admirarla más porque realmente fue una mujer auténtica, talentosa,  justa,  elegante. Una mujer que supo valorar las escenas cotidianas para convertirlas en poesía y luego en canción.

Me hubiera gustado publicar ese libro. Me hubiera gustado conocerla en persona. Pero creo que lo que conocí y descubrí en aquella etapa universitaria me sirve para difundir ese amor por su música y talento.

Les recomiendo sin dudarlo que vayan a ver la obra sobre sus canciones. Yo me emocioné incluso hasta las lágrimas. Cómo pudo hacer, por ejemplo, que una pelea de gallos inspire una de sus más hermosas canciones  (#gallocamaron), o cómo pudo plasmar en #finaestampa esa inocente ilusión de una niña al ver llegar a su padre a casa. Cómo describe en #joseantonio la transformación de los pasos de caballos bereberes en finos pasos danzantes de los caballos peruanos de paso.

Por favor escuchen a Chabuca Granda. Regálense la oportunidad de escuchar las letras de sus canciones y de entender cada estampa del Perú así como la narra ella. Nada más hermoso que hacerlo. Su voz no era la más linda ni potente, era más bien un poco quebradiza, pero era su máximo sello para la poesía que hizo canción.

Bravo para Denisse Dibós y todo el elenco de la obra. Puro talento y cuidado de los detalles. No les cuento más para que vayan y vean con sus propios ojos, escuchen con sus propios oídos y sientan estremecer su corazón al compás de toda la música y bailes.

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Como en una montaña rusa

Subes y bajas. Intensidad, sorpresa, adrenalina, sensación de laberinto, miedo, satisfacción.  Puedes cerrar los ojos y vivirla incompleta o puedes abrirlos y mirar alrededor la inmensidad y en perspectiva. Es casi como la vida misma. Acuérdate de eso, cuando te entre la ansiedad o el terror. Sostenme la mano, pídeme que mire todo el paisaje. Acompáñame. Disfruta conmigo la vida, esta constante montaña rusa.

  

Una canción de Vicentico

Como todo lo que llega con una misión, apareció esta canción en mi camino, sin buscarla. Se llama «Soldados de Dios» y la canta una de las voces masculinas que más me gusta, a pesar de ser medio gangosa y poco vocalizada.

Me gustó la canción porque se siente sincera y porque plantea una pregunta que muchos, incluso quienes somos católicos, nos  hacemos siempre: ¿existes? ¿estás ahí? ¿si me aferro a ti tendré menos dolor? En honor a la sospecha de que existe, claro que sí, es que ser soldados de Dios es la decisión más propicia.

¡A cantar, a sentir,a renovar la fe!

Un día a la vez

He aprendido que si algo duele, no hay que reprimir el dolor. Solo se trata de dejarlo fluir, hasta que se desvanezca. El truco está en vivir y sobrellevar un día a la vez. Así también podremos motivarnos y decir: «si ayer lo logré, hoy también puedo».
No siempre hay que pensar en el mañana. Repeat after me: one day at a time, one day at a time. Un día a la vez. Un día a la vez.
Vamos que se puede…

Un día a la vez.

Un día a la vez.

Vuelvo cantando

Como siempre, voy y vengo.
Si desaparecí es porque yo misma me perdí un poco.
Y si regreso es porque estoy en proceso afanoso de volver a encontrarme o,
mejor dicho, de encontrar mi nueva versión.
Porque sí, señores, la gente cambia, crece y evoluciona.
Y, como todo proceso de cambio, involucra dolor.
La diferencia es que tomé la decisión de dejar pasar el dolor, sí;
pero no pienso permitir que este se convierta en sufrimiento.
Así que vuelvo, esta vez un poco más reflexiva que de costumbre…
y con mucha música a mi alrededor.
Música que a veces define, a veces soporta, a veces cobija,
a veces solo resuena en mí y en mi alma y en mi mundo.
Hoy, por ejemplo, quiero decirles que…
CADA CORAZÓN MERECE UNA OPORTUNIDAD (Dulce condena, Los Rodriguez).

 

Empezando por el mío.

Empezando por el mío.

Agárrate que te alcanzo

¿Alguien se está animando a correr, trotar o caminar?
Pues aquí les cuento mi experiencia y les doy mis humildes y nóveles consejos.

 

Estaba obligada a hacer ejercicio casi casi por prescripción médica. Bueno, lo estoy.
No es que sea obesa pero por diversos temas de salud (#resistenciainsulina y etcéteras) lo mejor es controlar mi peso. Lo primero: desaparecer los kilos sobrantes, así que rápidamente empezamos a variar nuestra dieta y a mover el cuerpo. (a partir de este momento intercalaré con el «nosotros» porque le pedí a Pepe que se una a mi plan #eralojusto&necesario).

Y bueeeeeeeenooo… lo confieso, mis amigos lo saben: yo nunca he hecho deporte, mis idas al gimnasio han sido intentos fallidos y correr no estaba entre mis planes porque siempre ponía pretextos (me aburre, me duele, me cansa, no tengo zapatillas, no tengo tiempo, no sé cómo correr, etcéteras). Pero ciertamente he descubierto que salir a correr no solo es gratuito, sino que es relajante, motivador y efectivo.

A la fecha, he bajado varios kilos (como repito, cambié mi alimentación), ahora me acuesto más temprano, me levanto a las 6 a.m. más motivada y con iniciativa propia de salir. No crean que fue muy difícil, si bien es cierto Pepe me saca una gran ventaja (duplica la cantidad de vueltas y kilómetros que hago yo en el mismo tiempo), me di cuenta de que cada quien tiene sus propias metas. La primera que alcancé fue la levantarme y empezar. Y poco a poco resisto más tiempo.

Si van a empezar a correr les sugiero 5 cosas:

1. Tener unas buenas zapatillas, acolchonaditas para evitar lesiones. (gracias esposito por mi regalo de navidad)
2. Bajarse alguna aplicación con gps que pueda calcular, según la distancia recorrida y el ritmo, cuántas calorías quemas. Yo uso mi coach de Adidas.
3. No sobreexigirse. La primera vez es súper necesario que midas tu potencial con un test de doce minutos que te ayudará ver qué tanto puedes dar.
4. Buena música: hacer un set list generoso con canciones que te encanten y sean súper punche para ti. En mi caso hay un poco de todo: ni voz ni voto, cadillacs, queen, evanescence, pink, aterciopelados, alejandra guzmán, etc.
5. Ser constante. No dejar que pasen muchos días porque volver a empezar es una vaina.

 

A correr!

Listos para hacer deporte

 

canchita tb corre

Canchita también corre con nosotros

pepe y yo

Juntos es más motivador

Palabras más, palabras menos

Después de siglos revisé mis archivos de mails guardados y ¡zuácate!.. encontré este que me pareció tierno y divertido y me hizo recordar cuando escribíamos cosas juntos. A dos manos íbamos creando personajes e historias. Aquí un ejemplo, él hablando de mí:

«Vé  era joven, tenía apenas un cuarto de siglo a cuestas, los ojos marrones como  chocolates y unas cejas armoniosas que en conjunto destilaban una mirada  profunda e inocente que invitaban a conocerla.  Sus labios eran insinuantes y poseía una  sonrisa transparente y verdadera, capaz de atraer hasta al más incrédulo ser. Sus pómulos eran protagónicos y su nariz perfilada. Su cuerpo sutilmente redondeado que a veces le disgustaba pero con el que vivía sin  remordimientos el resto del tiempo, y una voz cautivante que completaba la  figura de una mujer interesante.  Y  un cuello, Dios! Qué cuello!!! (la última oración la puse de bromita jajajajajajajajajajajajajajaajajaja, espero que te haya gustado, de hecho lo voy a ir perfeccionando… me parece que hay signos de puntuación mal empleados.  Si lo puedes arreglar sería fenomenal, yo recién empiezo en estas artes de escribir!!!!!!!! me siento tan en desventaja!!! pero con todas las ganas e ilusión»

Pepe, cinco años atrás. ❤

palabras más, palabras menos

Una cancioncita para acompañar la lectura:

Mi primera mejor amiga de la vida

Suena en la radio Under Pressure y al mismo tiempo veo en mi Facebook una linda foto de mi «chiquitú» con mi primera mejor amiga de la vida. Mis recuerdos tienen banda sonora y estas dos coincidencias me inspiran a escribir este post.

Corría el año 1992, cuando yo regresaba a vivir a la villa después de dos años en Cusco, algunas semanas en la casa de mi abue y varios meses en la playa (#pulposrocks). Estábamos en plena mudanza, ayudando a mi mamá a ordenar y organizar el nuevo hogar mientras mis hermanos escuchaban a todo volumen las canciones de Queen. Mi mamá necesitaba fósforos y yo muy presta anuncié que podía ir a conseguirlos. Por supuesto lo que quería era salir… ¡en busca de mi mejor amiga Melissa!

Caminé dos cuadras rectas, en la esquina a la derecha, media cuadra y ya estaba en Coronel Ríos. Identifiqué mi ex casa (143) y crucé para tocar el timbre de la casa de enfrente, la cual debía ser de los Cantoni Rivero. Tirun-tirun. Esperaba con ansias ver a Melba, la chica que trabaja en su casa, pero me abrió otra señora y me dijo que ahí no vivía ninguna Melissa.

Regresé a mi casa corriendo, llorando un poco, pensando que ya no vivía allí. Y mi memoria no me permite recordar si lo que había pasado es que ella ya se había mudado a La Molina o si simplemente calculé mal la casa de enfrente y toqué otro timbre. La cosa es que regresé sin fósforos y sin mi amiga del alma y sonaba Under Preasure, y aún así amo esa canción. Era verano, hacía calor, era niña. Cogí mis barbies y me olvidé de todo. Días después empezaron las clases y nos volvimos a ver, y a pesar de estar en diferentes salones y de no ser vecinas nunca más, siempre será mi amiga del alma, mi primera amiga de la chiquitud, la niñita traviesa con voz de pito que saluda a mi abue y a mi mamá con inmenso cariño y a la que toda mi familia quiere un montón.

Que paja es tener en la vida a personas así. Tengo recuerdos específicos y maravillosos de ella, como cuando éramos chiquitas y yo, recién bajadita del Cusco, cumplí nueve años y lo único que pedí de regalo (aparte de aguadito de almuerzo) fue verla y lo logré ( hay un video de ese cumple, tengo que desempolvarlo) o de cuando conversamos en la pérgola y me contaba de la aparición de quien ahora es su esposo con tanta ilusión y años más tarde verla caminar hacia el altar y sentirme más nerviosa y emocionada que ella. Ahora solo la sigo con mucho entusiasmo por Facebook (#porque la vida es así – #nolaheinventadoyo) y soy feliz al verla feliz, con la linda familia que ha formado. Tiene una hija linda con la misma expresión que tenía ella a esa edad… y viene otro bebé en camino por quien celebrar.

Qué más puedo decir… ¡una vez más agradezco por los regalos que la vida me dio en forma de personas!

Un cumpleaños atípico

feliz cumpleaños a mí

feliz cumpleaños a mí

Acabo de cumplir 31 años. No hay drama, me siento joven aunque la nueva edad haya llegado con algunos achaques. 😉

El viernes hice una pequeña reu en mi depa en la que pude disfrutar de las buenas compañías: mis compañeras de trabajo, mis hermanos (léase hermanos, cuñados, concuñados, futuro cuñado), mis amigas del cole, de la universidad, de la vida, mis primos. Aunque la verdad es que extrañé a varios, pero… ¡va! entiendo y siempre he entendido que cumplir años en enero (#veranopleno) es una vaina porque todo el mundo fuga. De niña el drama era que mis amiguitos (o yo) estaban en plena mudanza (#lavidamilitar) y de grande entendí que todos esperan los viernes con ansias para poder irse a la playa. Felizmente disfruté al máximo mis cumpleaños de adolescente, cuando no importaba el día de la semana que cayera, igual todos podían caer en mi casa y festejar conmigo (#recuerdosquenovoyaborrar).

En fin, volviendo a lo que iba… despedí mis treinta súper feliz, no solo con la minireu sino haciendo uno de los viajes que más prometí y esperé: Paracas con Pepe y mis sobrinas mayores (#caro&lu). Desde que Pepe pidió mi mano ellas se ilusionaron con conocer el lugar y recién este año hemos logrado concretar la aventura.

Y sí que valió la pena la espera porque la pasamos espectacular: sentir que los 4, con nuestras diferentes edades y personalidades, somos compinches fue mi mejor regalo. Cantar en el carro a toda voz, reírnos de todo y de nada, disfrutar lo simple y hermoso de la vida, como los paisajes y el aire fresco; sorprendernos con cada playita; disfrutar el sol y el mar en familia… ¡ha sido lo mejor! Gracias, pequeñas, por regalarme su tiempo, su cariño y sus abrazos. Y gracias, esposo, por hacer que este viaje sea inolvidable para todas con tus ocurrencias, tu supermega organización de todo, tu perfecta administración de los tiempos, tus lecciones de manejo para adolescentes y tu eterna sonrisa estabilizadora. Eres el mejor esposo y el mejor tío del mundo.

***

Y como para demostrar que la mejor estrategia para ser feliz es vivir el momento, les cuento que felizmente celebré por anticipado, pues el mero-mero 13 de enero; o sea, mi día, ¡estuve en la clínica! No sé qué me pasó, pero tuve una especie de alergia o intoxicación no sé a qué ni porqué, pero me tuvieron que poner una inyección y tuve que cuidarme y estar en (auto)observación. ¡Una vaina! Lo curioso es que, pese a no poder celebrar, tuve visitas espontáneas y especiales. Por ejemplo, llegó a visitarme mi papá (con quien por fin estoy «amistada») y minutos después, «de la naaada», llegó mi mamá. Increíblemente salimos los tres a almorzar y en verdad que fui feliz por sentir tanta armonía. En la nochecita mis hermanos vinieron a ver cómo seguía y terminamos todos echados en mi cama conversando y celebrando de una forma diferente. Yo los veía brindando y aunque yo no podía tomar, volví a sentirme feliz.

No me puedo quejar, he tenido un cumpleaños lindo que ha durado casi una semana. Desde el viernes he recibido sorpresas, abrazos, llamadas, mensajes, canciones, regalos, tiempo, detalles y momentos especiales. ¡Me siento bendecida, así que saluuuud por mí!

Fue un cumpleaños atípico, pero tuve el mejor regalo: mi familia inmensa, varios días seguidos, sus principales integrantes y mucho amor.