Reflexiones 

Repeat after me…

Aprende a mirar a los ojos

No ofendas

Pon prioridades en tu vida y sé consecuente

No trates mal a las personas

Nunca te creas superior, no amenaces, no seas cruel

No creas que todos deben pensar o actuar cono tú

No dejes de lado a tu familia

No te culpes. Busca mejorar siempre pero no te latigues. Quizás el problema no seas tú.

El tiempo pasa factura. No descuides lo que realmente vale la pena.

Palabras más, palabras menos

Después de siglos revisé mis archivos de mails guardados y ¡zuácate!.. encontré este que me pareció tierno y divertido y me hizo recordar cuando escribíamos cosas juntos. A dos manos íbamos creando personajes e historias. Aquí un ejemplo, él hablando de mí:

«Vé  era joven, tenía apenas un cuarto de siglo a cuestas, los ojos marrones como  chocolates y unas cejas armoniosas que en conjunto destilaban una mirada  profunda e inocente que invitaban a conocerla.  Sus labios eran insinuantes y poseía una  sonrisa transparente y verdadera, capaz de atraer hasta al más incrédulo ser. Sus pómulos eran protagónicos y su nariz perfilada. Su cuerpo sutilmente redondeado que a veces le disgustaba pero con el que vivía sin  remordimientos el resto del tiempo, y una voz cautivante que completaba la  figura de una mujer interesante.  Y  un cuello, Dios! Qué cuello!!! (la última oración la puse de bromita jajajajajajajajajajajajajajaajajaja, espero que te haya gustado, de hecho lo voy a ir perfeccionando… me parece que hay signos de puntuación mal empleados.  Si lo puedes arreglar sería fenomenal, yo recién empiezo en estas artes de escribir!!!!!!!! me siento tan en desventaja!!! pero con todas las ganas e ilusión»

Pepe, cinco años atrás. ❤

palabras más, palabras menos

Una cancioncita para acompañar la lectura:

Ahora me toca a mí

Ya pues, 2014, ahora me toca a mí hablarte…

Sí, en primer lugar te saludo, porque no quiero pecar de maleducada (no lo soy). Y en segundo lugar me siento frente a ti, y te miro con intriga, con un poco de temor, con ansias también, pero siempre a los ojos. Me toca decirte hola y pedirte que te hagas una y que no estés tan antojadizo como lo estuvo tu antecesor. El pasado fue un año cargado de altibajos, no puedo decir que fue el peor de mi vida porque no suelo ser ingrata, pero fue un año de pruebas y emocionalmente agotador. Solo diré que aprendí a no juzgar, a querer entender, a querer querer, a tener paciencia y a entender que no todos son como yo ni todo tiene que ser en mis tiempos.

Entonces, con ese aprendizaje a cuestas, podría decir que este nuevo año estoy lista para nuevos retos y aventuras, para seguir queriendo ser una mejor persona, para querer conocerme y conocer a los demás con el corazón. Dosmilcatorce, sé mi aliado, regálame cosas bonitas, momentos intensos pero hermosos, lágrimas de alegría, cansancio de diversión, regálame salud y devuélveme mi memoria.

Yo por mi parte prometo escribir más. Y también leer más. Y QUERER más. Y DAR más. Y esperar menos. Nuevamente apuesto por ser feliz y hacer todo para lograrlo, apuesto por perdonar, por amar, por abrazar, por acoger, por aceptar. Y por divertirme. También apuesto por «Él», porque ahora sé que decir «cuando Dios quiera» o «lo que Dios quiera» tiene más sentido que nunca. Porque solo Él me ha tumbado (con sus razones)  y me ha levantado enterita, con el alma llena de paz.

 

algunas metas a las que haré check

algunas metas a las que haré check

 

 

 

 

Martes: cásate, embárcate, de tu casa apártate…

Receta casera para hacer de un martes cualquiera un día especial.

Levántate contenta. Agradece.
Abraza a tu esposo.
Marmotea en la cama un rato.
Comenta las noticias con él.
Arréglate.
Deja que te vea bonita.
Despídete con un beso.
Sube a tu carro, cambia de ruta.
Reza.
Canta.
Retoca tu maquillaje.
Saluda a quien te topes en el ascensor.
Entra a tu oficina sonriendo.
Trabaja, aprende, apunta. Sigue aprendiendo.
Pide ayuda si no sabes y agradece a quien te ayuda.
Escríbele a tu esposo para que sepa que estás pensando en él.
Almuerza saboreando cada bocado.
Conversa, distráete, sonríe y vuelve a empezar.
Cuando ya sea hora de irte y quieras quedarte un tiempo extra para avanzar más, cambia de idea.
Hazle caso a tu esposo, que te mensajea al celular.
Acepta la cita con él. Dense tiempo juntos.
Regresa a tu casa con ilusión.
Salúdalo con amor.
Ponte linda, bombón…
Piropéalo también.
Amárrale las zapatillas.
Salgan a comer.
Alejen los celulares.
Compartan, conversen, ríanse.
Mírense. Hagan planes. Sueñen juntos.
Sigan siendo cómplices.
Disfruten cada bocado.
Paguen la cuenta sin culpa.
Agradezcan.
Miren lo linda que se ve Lima en las noches.
Lleguen a casa contentos.
Dense un beso de buenas noches…

V.

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Nuestras bodas de algodón <3

2 años. 24 meses. 730 días. 17,520 horas. 1´051,200 minutos.

Feliz aniversario, mi amor. Dos años como esposos y mucha felicidad. Es paja saber que todos los días nos queremos un poco más, que siempre seguimos aprendiendo, que no hay momento en el que no chambeamos en nuestra mejor empresa: nuestro matrimonio. Yo me encargo de hacerte feliz a ti y tú a mí. De eso se trata, nos lo hemos propuesto.

Y quiero decirte que el balance de estos dos años es más que positivo…

Mucha gente piensa que vivimos en una nube, que nunca peleamos y que todavía estamos en la “etapa de tórtolos”, pero pocos saben que discutimos varias veces a la semana, que somos súper distintos y que hemos pasado por momentos difíciles. Y no es que celebre eso, pero estoy segura de que todo lo malo nos ha fortalecido, nos ha hecho, incluso, mejores personas.

Porque luego de una pelea, valoro mucho que vengas a mí (aunque yo sea la culpable), me des un abrazo y me animes a dar vuelta a la página.

Porque aunque tengamos gustos diferentes, te bancas mis canciones en el carro, mis películas favoritas y me acompañas a mis conciertos.

Porque bajas tu velocidad de Meteoro cuando yo estoy en el carro (aunque lo hagas para no escucharme renegar, jaja)

Porque incluso cuando la U mete gol, te aguantas para no celebrarlo en mi cara.  

Porque me animas a soñar y te embarcas en mis proyectos con fe, con entusiasmo y con orgullo.

Porque tienes el alma de un niño y contigo todo es divertido…

Porque en los momentos más, pero más difíciles me has hecho sentir que Dios sabe porqué hace las cosas y me has sabido levantar…

En verdad, zambito, podría enumerar un sinfín de cosas que me gustan y valoro de ti, pero sería escribir demasiado.

Sé que vendrán para nosotros tiempos aún mejores. Con el mismo punche de siempre, con la misma pasión, entusiasmo y ganas del comienzo, sé que sabremos responder a cada una de las experiencias que nos toque vivir.

Te amo mucho, incluso más que hace dos años.

Y el compromiso está intacto.

Yo, después de dos años, sigo “eligiendo nosotros” (I choose us, baby)