Palabras más, palabras menos

Después de siglos revisé mis archivos de mails guardados y ¡zuácate!.. encontré este que me pareció tierno y divertido y me hizo recordar cuando escribíamos cosas juntos. A dos manos íbamos creando personajes e historias. Aquí un ejemplo, él hablando de mí:

“Vé  era joven, tenía apenas un cuarto de siglo a cuestas, los ojos marrones como  chocolates y unas cejas armoniosas que en conjunto destilaban una mirada  profunda e inocente que invitaban a conocerla.  Sus labios eran insinuantes y poseía una  sonrisa transparente y verdadera, capaz de atraer hasta al más incrédulo ser. Sus pómulos eran protagónicos y su nariz perfilada. Su cuerpo sutilmente redondeado que a veces le disgustaba pero con el que vivía sin  remordimientos el resto del tiempo, y una voz cautivante que completaba la  figura de una mujer interesante.  Y  un cuello, Dios! Qué cuello!!! (la última oración la puse de bromita jajajajajajajajajajajajajajaajajaja, espero que te haya gustado, de hecho lo voy a ir perfeccionando… me parece que hay signos de puntuación mal empleados.  Si lo puedes arreglar sería fenomenal, yo recién empiezo en estas artes de escribir!!!!!!!! me siento tan en desventaja!!! pero con todas las ganas e ilusión”

Pepe, cinco años atrás. ❤

palabras más, palabras menos

Una cancioncita para acompañar la lectura:

Mi primera mejor amiga de la vida

Suena en la radio Under Pressure y al mismo tiempo veo en mi Facebook una linda foto de mi “chiquitú” con mi primera mejor amiga de la vida. Mis recuerdos tienen banda sonora y estas dos coincidencias me inspiran a escribir este post.

Corría el año 1992, cuando yo regresaba a vivir a la villa después de dos años en Cusco, algunas semanas en la casa de mi abue y varios meses en la playa (#pulposrocks). Estábamos en plena mudanza, ayudando a mi mamá a ordenar y organizar el nuevo hogar mientras mis hermanos escuchaban a todo volumen las canciones de Queen. Mi mamá necesitaba fósforos y yo muy presta anuncié que podía ir a conseguirlos. Por supuesto lo que quería era salir… ¡en busca de mi mejor amiga Melissa!

Caminé dos cuadras rectas, en la esquina a la derecha, media cuadra y ya estaba en Coronel Ríos. Identifiqué mi ex casa (143) y crucé para tocar el timbre de la casa de enfrente, la cual debía ser de los Cantoni Rivero. Tirun-tirun. Esperaba con ansias ver a Melba, la chica que trabaja en su casa, pero me abrió otra señora y me dijo que ahí no vivía ninguna Melissa.

Regresé a mi casa corriendo, llorando un poco, pensando que ya no vivía allí. Y mi memoria no me permite recordar si lo que había pasado es que ella ya se había mudado a La Molina o si simplemente calculé mal la casa de enfrente y toqué otro timbre. La cosa es que regresé sin fósforos y sin mi amiga del alma y sonaba Under Preasure, y aún así amo esa canción. Era verano, hacía calor, era niña. Cogí mis barbies y me olvidé de todo. Días después empezaron las clases y nos volvimos a ver, y a pesar de estar en diferentes salones y de no ser vecinas nunca más, siempre será mi amiga del alma, mi primera amiga de la chiquitud, la niñita traviesa con voz de pito que saluda a mi abue y a mi mamá con inmenso cariño y a la que toda mi familia quiere un montón.

Que paja es tener en la vida a personas así. Tengo recuerdos específicos y maravillosos de ella, como cuando éramos chiquitas y yo, recién bajadita del Cusco, cumplí nueve años y lo único que pedí de regalo (aparte de aguadito de almuerzo) fue verla y lo logré ( hay un video de ese cumple, tengo que desempolvarlo) o de cuando conversamos en la pérgola y me contaba de la aparición de quien ahora es su esposo con tanta ilusión y años más tarde verla caminar hacia el altar y sentirme más nerviosa y emocionada que ella. Ahora solo la sigo con mucho entusiasmo por Facebook (#porque la vida es así – #nolaheinventadoyo) y soy feliz al verla feliz, con la linda familia que ha formado. Tiene una hija linda con la misma expresión que tenía ella a esa edad… y viene otro bebé en camino por quien celebrar.

Qué más puedo decir… ¡una vez más agradezco por los regalos que la vida me dio en forma de personas!

Un cumpleaños atípico

feliz cumpleaños a mí

feliz cumpleaños a mí

Acabo de cumplir 31 años. No hay drama, me siento joven aunque la nueva edad haya llegado con algunos achaques. 😉

El viernes hice una pequeña reu en mi depa en la que pude disfrutar de las buenas compañías: mis compañeras de trabajo, mis hermanos (léase hermanos, cuñados, concuñados, futuro cuñado), mis amigas del cole, de la universidad, de la vida, mis primos. Aunque la verdad es que extrañé a varios, pero… ¡va! entiendo y siempre he entendido que cumplir años en enero (#veranopleno) es una vaina porque todo el mundo fuga. De niña el drama era que mis amiguitos (o yo) estaban en plena mudanza (#lavidamilitar) y de grande entendí que todos esperan los viernes con ansias para poder irse a la playa. Felizmente disfruté al máximo mis cumpleaños de adolescente, cuando no importaba el día de la semana que cayera, igual todos podían caer en mi casa y festejar conmigo (#recuerdosquenovoyaborrar).

En fin, volviendo a lo que iba… despedí mis treinta súper feliz, no solo con la minireu sino haciendo uno de los viajes que más prometí y esperé: Paracas con Pepe y mis sobrinas mayores (#caro&lu). Desde que Pepe pidió mi mano ellas se ilusionaron con conocer el lugar y recién este año hemos logrado concretar la aventura.

Y sí que valió la pena la espera porque la pasamos espectacular: sentir que los 4, con nuestras diferentes edades y personalidades, somos compinches fue mi mejor regalo. Cantar en el carro a toda voz, reírnos de todo y de nada, disfrutar lo simple y hermoso de la vida, como los paisajes y el aire fresco; sorprendernos con cada playita; disfrutar el sol y el mar en familia… ¡ha sido lo mejor! Gracias, pequeñas, por regalarme su tiempo, su cariño y sus abrazos. Y gracias, esposo, por hacer que este viaje sea inolvidable para todas con tus ocurrencias, tu supermega organización de todo, tu perfecta administración de los tiempos, tus lecciones de manejo para adolescentes y tu eterna sonrisa estabilizadora. Eres el mejor esposo y el mejor tío del mundo.

***

Y como para demostrar que la mejor estrategia para ser feliz es vivir el momento, les cuento que felizmente celebré por anticipado, pues el mero-mero 13 de enero; o sea, mi día, ¡estuve en la clínica! No sé qué me pasó, pero tuve una especie de alergia o intoxicación no sé a qué ni porqué, pero me tuvieron que poner una inyección y tuve que cuidarme y estar en (auto)observación. ¡Una vaina! Lo curioso es que, pese a no poder celebrar, tuve visitas espontáneas y especiales. Por ejemplo, llegó a visitarme mi papá (con quien por fin estoy “amistada”) y minutos después, “de la naaada”, llegó mi mamá. Increíblemente salimos los tres a almorzar y en verdad que fui feliz por sentir tanta armonía. En la nochecita mis hermanos vinieron a ver cómo seguía y terminamos todos echados en mi cama conversando y celebrando de una forma diferente. Yo los veía brindando y aunque yo no podía tomar, volví a sentirme feliz.

No me puedo quejar, he tenido un cumpleaños lindo que ha durado casi una semana. Desde el viernes he recibido sorpresas, abrazos, llamadas, mensajes, canciones, regalos, tiempo, detalles y momentos especiales. ¡Me siento bendecida, así que saluuuud por mí!

Fue un cumpleaños atípico, pero tuve el mejor regalo: mi familia inmensa, varios días seguidos, sus principales integrantes y mucho amor.

la locura me dio un gran golpe…

Allá por el 2003/2004 conocí a una persona muy especial que me regaló música en todos sus géneros y significaciones. De todo lo que me mostró, me atrapó un cantautor que hasta ahora me gusta mucho: Daniel F. Le di vueltas a todos sus discos, hasta los más “raros”. Cargaba en mi mochila universitaria mi discman y decenas de CD´s (tanto de él en su banda Leusemia, como de él solito). Un disco me atrapó: Memorias desde Vesania.

¿Saben que vesania significa locura? Pues yo lo descubrí en esa época, justo cuando estaba confundida, un poco triste y convulsionada, atravesando cambios importantes en mi vida: dejaba a mi enamorado de muchos años, vivía la separación de mis papás, veía como se iban alejando de mí las amigas que más quería porque la universidad simplemente las expulsaba a su manera y por diversas razones… en fin, perdía la fe. Atravesé una etapa de pequeña locura: hice nuevos y locos amigos, quise cambiar el periodismo por la antropología y me corté el pelo chiquito. Es en esa época en que descubro que vesania significa locura. Así que agarré la palabrita como nickname de messenger y me gustaba. Incluso había gente que me llamaba así, vesania, a secas. Como empieza parecido a mi nombre, era fácil usarlo. A mí no me molesta, ya es parte de mí y lo uso porque estoy convencida de que los quiebres te pueden tumbar o hacer más fuerte. Conmigo pasó lo segundo.

Felizmente pasó ya esa etapa gris y ahora vivo una hermosa etapa de mi vida, con esperanza y en buena compañía. Pero hay días con poco color, inevitablemente. Y cuando llegan, decido escuchar esa canción que me calmaba, que me hacía sentir acompañada y con la que gritaba a voz en cuello tres frases que hasta me hacían llorar:

La locura me dio un gran golpe, el sonido se hizo envolvente… (me di cuenta de que algo andaba mal, reaccioné, después del silencio fue llegando la calma)

El rocanrol me dio más lecciones. Lo que no supe en los salones, lo aprendí de canciones. (la música me acompañó y me curó)

Una mañana del mes de octubre, apareció una princesa en mi vida: pura luz, pura vida… y yo la quiero desde entonces. (en mi historia apareció mi “príncipe” rocanrolero <3).

Escuchen la letra. Es fuerte, pero puede ser hasta reparadora.

 

 

PD: dedicado a quienes compartieron conmigo esa etapa de locura bonita, a quienes me enseñaron que “la locura es ver más allá” (como dice Charly en El tuerto y los Ciegos) y en especial a las personas que quiero mucho y están atravesando momentos difíciles. Porque deseo de todo corazón que su vesania sea pasajera y les sirva para crecer como personas.

Ahora me toca a mí

Ya pues, 2014, ahora me toca a mí hablarte…

Sí, en primer lugar te saludo, porque no quiero pecar de maleducada (no lo soy). Y en segundo lugar me siento frente a ti, y te miro con intriga, con un poco de temor, con ansias también, pero siempre a los ojos. Me toca decirte hola y pedirte que te hagas una y que no estés tan antojadizo como lo estuvo tu antecesor. El pasado fue un año cargado de altibajos, no puedo decir que fue el peor de mi vida porque no suelo ser ingrata, pero fue un año de pruebas y emocionalmente agotador. Solo diré que aprendí a no juzgar, a querer entender, a querer querer, a tener paciencia y a entender que no todos son como yo ni todo tiene que ser en mis tiempos.

Entonces, con ese aprendizaje a cuestas, podría decir que este nuevo año estoy lista para nuevos retos y aventuras, para seguir queriendo ser una mejor persona, para querer conocerme y conocer a los demás con el corazón. Dosmilcatorce, sé mi aliado, regálame cosas bonitas, momentos intensos pero hermosos, lágrimas de alegría, cansancio de diversión, regálame salud y devuélveme mi memoria.

Yo por mi parte prometo escribir más. Y también leer más. Y QUERER más. Y DAR más. Y esperar menos. Nuevamente apuesto por ser feliz y hacer todo para lograrlo, apuesto por perdonar, por amar, por abrazar, por acoger, por aceptar. Y por divertirme. También apuesto por “Él”, porque ahora sé que decir “cuando Dios quiera” o “lo que Dios quiera” tiene más sentido que nunca. Porque solo Él me ha tumbado (con sus razones)  y me ha levantado enterita, con el alma llena de paz.

 

algunas metas a las que haré check

algunas metas a las que haré check