Nos mudamos…

Nos toca mudarnos. Y aunque finalmente nos quedaremos en el mismo edificio y nuestras rutinas no cambiaran casi nada, me muero de pena irme. Es pura nostalgia, demasiado sentimentalismo y una ola de gratos recuerdos pasando por mi cabeza ahora que nos toca embalar.

Por el trabajo de mi papá, tuve una infancia-niñez-adolescencia llena de mudanzas. Ir y venir, asentarnos, hacer amigos, cambiar de espacios, etc. Eso no me afectaba, más bien hizo que me convierta en una persona práctica y con facilidad para adaptarse a los cambios.

Si esta vez me detengo a hablar sobre el tema es porque se trata del primer hogar que tuve con Pepe, así que quiero inmortalizar lo que fue este espacio de apenas ochenta metros cuadrados.

El 403 ha sido la escenografía ideal de nuestros tres primeros años como esposos. Recuerdo aún el depa vacío, siempre iluminado, con aroma miraflorino cuando solo teníamos nuestra cama. Poco a poco fuimos dándole vida a cada rincón, a ponerle nuestros colores, nuestra personalidad, nuestro estilo. Lo hicimos un poco clásico, un poco ecléctico, bastante musical. Construimos un refugio, una guarida, nuestro hogar, el sitio donde nos encanta estar.

Allí tantos abrazos, carcajadas, tanto seguir conociéndonos. Tanto aprendizaje. Y también lágrimas y nuevos abrazos para perdonar, para pasar páginas y olvidar. Y un día abrazados en el baño con el insostenible llanto que genera una pérdida, y la consigna de volver a empezar con más ganas y más fuerza. Ese depa ha sido una especie de castillo de miles de ilusiones y nos ha visto crecer como pareja. Incluso nos vio cambiar de etapa cuando un día llegó Canchita y completó -por ahora- nuestra familia. Y ahora somos tres, aunque llegamos dos y hubiéramos querido irnos cuatro. Ya falta poco, nos espera más espacio y otras miles de nuevas ilusiones.

Chau depita, gracias por habernos acogido con tanta comodidad, por haberte amoldado a nosotros y por haber sido algo más que un lugar. Siempre te vamos a recordar, siempre tendrás el sabor de haber sido el primero.

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Nostalgia de mi abue

Hoy haré de cuenta que en el cielo hay internet y que mi abuelita Consuelo puede leer mi blog.

¡Feliz cumpleaños, abue!

Hace tiempo que no hablamos, extraño escuchar tu voz. Aunque te confieso que a veces hago un esfuerzo de concentración y de recuerdos para sentir que me hablas. Eres, ciertamente, la persona a la que más extraño en la vida. Uffff… ¡cómo te echo de menos! No sabes todas las cosas que han pasado en estos tiempos. No sabes cómo pienso en ti y la cantidad de veces que he deseado con toda mi alma que estés viva para compartir los momentos felices (y también los tristes) que me han ocurrido en estos últimos años.

Dejé de escucharte hace muchos años, incluso antes de que te vayas para siempre. Tu voz se apagó temprano, y tu cuerpo ya no respondía como lo hizo antes, cuando te ganaste el apelativo de “motorcito”, por lo imparable que eras. Esas manías tuyas de pensar en todo y en todos, de preocuparte y de querer ayudarnos incondicionalmente hicieron que no resistas el estrés y te nos vayas antes. Pero dejaste en tus hijas y en todos tus nietos las enseñanzas más bonitas y los recuerdos más sublimes.

¿Pero realmente qué te diría si estuvieras aquí unos minutos?

Te diría que te quiero, que te extraño, que mis mejores recuerdos de la vida, los más emocionantes y simples, fueron a tu lado, en cualquier lugar: en tu casa de san Felipito, o en alguna de las mías en cualquier villa militar; también esos bonitos años en los que vivías en córpac y te podíamos gozar a tiempo completo. Te diría que elijo todas las navidades a tu lado, los cumpleaños con tortas hechas por ti, los disfraces para actuaciones que tú fabricabas con tus manos y caminar de la mano contigo como mis momentos favoritos.

Además, te contaría en resumen sobre tus nietos: que Carlos está feliz y muy bien con su familia, viviendo lo que siempre soñó, pero te lo contaría por gusto porque seguro que tú lo sabes mejor que nadie. Él es tu nieto mayor, el favorito aunque lo sigas negando, y tú desde siempre fuiste su ángel guardían. De Eduardo puedes sentirte orgullosa, es un hombre excelente, un esposo abnegado y un papá A1 para Alejandro y Sofía. Te contaría, de pasito, que Alejandro es un niño lindo y travieso y que Sofía es una gordita apachurrable con cara de Romi. De Karina también puedo decirte que es feliz, que está con el amor de su vida y tiene dos hijos maravillosos, el más pequeño nos recuerda a ti, nos da ternura incluso a los que aun no lo conocemos en persona. Pero también están los G: nos los veo seguido a todos, pero la tecnología me avisa que están bien. “Giancarlito-chiquitito-pedacito”, como siempre bailarín y fiestero, sin dejar de ser chambeador y galán. Giovanni sigue siendo gerente, al menos por la pinta que siempre tuvo de pata interesante. Trabaja en lan y está contento. Giorgio fue el primero de ellos en casarse y sigue siendo el loco más bueno que he conocido. Se le ha dado por andar en moto y está haciendo una granola súper sabrosa. Su esposa se llama Duda y lo quiere y engríe un montón, así que uno más para que estés tranquila. Giuliano… ayyyyy, Pupis. Creo que si estuvieras viva él sería tu nuevo favorito porque es demasiado parecido a mi abuelito Hugo, ¡es un churro! Bueno, siempre lo fue. Además estudia y hace deporte. Como ves, puedes sentirte orgullosa de tus nietos. De Alonso puedo decirte que está superando los baches difíciles que le tocó pasar y, para que sonrías más, está estudiando alemán y estoy segura de que pronto conseguirá chamba. Así como Ingrid, que ni bien cumplió sus dieciocho empezó a trabajar y ahora está imparable. Tiene mil sueños y proyectos, y está llena de paciencia y energía a la vez.  Estoy segura de que cada vez le irá mejor. Y de mis hermanos, te diré, con babero puesto que: Patty está bien, a pesar de estar pasando por una situación difícil, la veo con ganas de salir adelante haciendo las cosas que más le gustan. Además, es una gran mamá, tiene dos hijas maravillosas que cada día están más grandes y sabidas, a las que engríe haciendo todas esas cosas extraordinarias que tú le enseñaste, como cocinar, hacer postres, cocer, bordar, etcétera, etcétera, etcétera. Marco es todo un diplomático y flamante catedrático, pues ahora enseña Historia en su alma mater, así que hace lo que siempre le gustó. Lleva casado cinco años con Maria Luisa, y con ella tiene una hijita muy rica que se llama Jimena. Tu niñita Ro está mejor que nunca: enamorada de un buen chico, contenta y dedicada a su trabajo y haciendo realidad muchos sueños, que incluyen ayudar a personas que lo necesitan. Siempre tuvo pasta para eso, ¿no? Y de mí, ¿qué decirte? Tengo este blog para hacer lo que siempre me gustó: escribir. Me enamoré, me casé y acabo de regresar de Arequipa, de celebrar 3 años de ser una familia. Aún no tenemos hijos, pero está Canchita, que es nuestra perrita y compañera fiel. <Por cierto, no me molesto si haces lobby entre tus ángeles amigos y nos ayudas a ser pronto papás. 🙂 ¡No te olvides de mi encargo!>

Te quiero abue. Todos los días te recuerdo con amor. Y aunque hoy no estás presente en cuerpo, te llevo en el corazón a todas partes. Sigue cuidándonos, pero eso sí…  ¡nunca de los nuncas me hagas cosquillas en los pies o me jales las patas!

 

3 generaciones: mi abue, mi mamá y yo

3 generaciones: mi abue, mi mamá y yo

 

Días felices, y mi abue a nuestro lado <3

Días felices, y mi abue a nuestro lado ❤

 

Mi abue con muchos de sus nietos

Mi abue con muchos de sus nietos