Japi verdei, zambito

Hace 38 años nació el amor de mi vida.

Hoy me imagino a mi suegra esperándolo y me lo imagino a él pateando ya con ganas de salir a alegrar la vida de los demás. Porque estoy segura de que no he sido la única que ha sonreido gracias a él. Sé que ha sido un excelente nieto, que es un gran hijo, buen hermano, leal amigo, cariñoso tío, entrañable compañero de trabajo, excelente cuñado y yerno y, por supuesto, esposo de primera.

Si algo celebro ahorita es que a su edad no ha perdido su alma de niño. Tiene capacidad de sorprenderse y de sorprender. Es noble, es solidario, es calmado, creativo y súper divertido. Y aún así es responsable, me cuida, me enseña, me escucha y me acompaña en todo. Es un loco maravilloso que se emociona con la música, se concentra en lo que le apasiona, se entrega y se compromete con las causas justas, respeta a los demás aunque no sean como él, tiene una vibra súper positiva, llena la casa de juguetes y juegos, hace magia, se ríe fuerte y sin roche cuando algo le causa gracia. Es honesto. Es adorable.

Por eso deseo con todo mi corazón de poeta que Dios le regale mucha salud y pueda seguir celebrando a su lado muchos más cumpleaños. Más velas, muchas más para soplar. Más momentos para celebrar. Más oportunidades para decirle que me sigo enamorando de él a diario. Más momentos como este, en el que me acuesto a su lado y despierto con él para seguir soñando juntos con una vida plena y feliz (y día a día hacer ese sueño realidad).

¡¡¡Felices 38 con sabor y pinta de mucho menos!!!

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