Mi bello abril

Carolina va a cumplir trece años.
La veo tan grande, tan linda, tan adolescente, tan rebelde.
Pero también la veo crecer, madurar a su ritmo, la veo entender cosas de grandes.
Le cede el asiento a la mamama y me siento orgullosa de ella.
La veo pelear con su hermana y me saca de quisio.
La veo con los zapatos de su mamá y ya no parece un juego, ya calzan igual.
Carolina ha crecido, ya no es la niñita que llegaba a la casa alborotada y me buscaba para jugar.
Ahora soy yo quien la busca para que baje a saludarme cuando la voy a visitar.
Ya no nos divertimos saltando juntas en la cama o cantando floricienta en mi cuarto.
Ya no hacemos piyamadas para comer pizza, contar historias o dibujar.
Ya creció. Ya dejé de ser su mejor amiga porque ahora tiene una mancha de amigas de verdad (sus “bi-ef”).
Ya tiene su vida, sus ilusiones, su estilo, sus reus.
Mi ahijada ha crecido. Es una niña grande, grandota. Es una miniadolescente preciosa.
Así es a vida. Yo también era rebelde, yo también era feliz haciendo planes con mis amigos, yo también he sentido roche por todo. Ahora le toca a ella vivir esa etapa. Y a mí me toca observarla, quererla, aconsejarla, disfrutarla con algo de distancia.
Carolina no es mi hija, pero la quiero como una porque ha marcado mi vida con un sello especial.
Es mi sobrina, mi ahija, mi bello abril.
Y si tuviera que pedir un deseo ahorita sería convertirme en blackberry para que no se quiera desprender de mí.

Te quidoromo, Ca.

V.

Videoclip de la canción “Bello Abril”, que le dedico de corazón a esa niñita de boliches inmensos que nació un siete de abril.

Martes: cásate, embárcate, de tu casa apártate…

Receta casera para hacer de un martes cualquiera un día especial.

Levántate contenta. Agradece.
Abraza a tu esposo.
Marmotea en la cama un rato.
Comenta las noticias con él.
Arréglate.
Deja que te vea bonita.
Despídete con un beso.
Sube a tu carro, cambia de ruta.
Reza.
Canta.
Retoca tu maquillaje.
Saluda a quien te topes en el ascensor.
Entra a tu oficina sonriendo.
Trabaja, aprende, apunta. Sigue aprendiendo.
Pide ayuda si no sabes y agradece a quien te ayuda.
Escríbele a tu esposo para que sepa que estás pensando en él.
Almuerza saboreando cada bocado.
Conversa, distráete, sonríe y vuelve a empezar.
Cuando ya sea hora de irte y quieras quedarte un tiempo extra para avanzar más, cambia de idea.
Hazle caso a tu esposo, que te mensajea al celular.
Acepta la cita con él. Dense tiempo juntos.
Regresa a tu casa con ilusión.
Salúdalo con amor.
Ponte linda, bombón…
Piropéalo también.
Amárrale las zapatillas.
Salgan a comer.
Alejen los celulares.
Compartan, conversen, ríanse.
Mírense. Hagan planes. Sueñen juntos.
Sigan siendo cómplices.
Disfruten cada bocado.
Paguen la cuenta sin culpa.
Agradezcan.
Miren lo linda que se ve Lima en las noches.
Lleguen a casa contentos.
Dense un beso de buenas noches…

V.

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