Todo empezó un 8

Siempre me gustó el número ocho. Es rico, redondito, es par, es amigable. Es nuestro día. Un ocho de un mes de 2009 besé a Pepe por primera vez y un ocho nos hicimos enamorados. Queríamos casarnos un ocho pero, a falta de, elegimos un 24 (que multiplicado entre sí da ocho).

Hoy, revisando en mis archivos, me topé con estas palabras bonitas.

Vero a Pepe
Fue un beso tierno, rico, suave pero intenso… y, sobre todo, muy esperado.
Hoy me desprendí de mis miedos y paltas un rato, zambito. Y no me arrepiento para nada. Todavía siento en el pecho un espasmo emocionante, casi adolescente. Siento cosquillas y siento tu olor.
Te quiero mucho. Gracias por ese beso. Ha sido más que especial. No me iré.

uva.

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