Los preparativos

Estoy convencida de que tomar la decisión de casarse es la más fácil del mundo. Lo difícil es organizar una boda. No es que quiera complicarme la vida, pero recién ahora comprendo por qué una novia siempre busca la perfección. Todas las ideas que antes me parecían cursis o derrochadoras ahora hasta las justifico porque sé que lo que más quieren dos novios es hacer del día de la boda el más especial.

Sé que hay muchas teorías que dicen que para el amor no se necesitan ni papeles ni ceremonias, que no hace falta gastar ni hacer mucho aspaviento. Yo estoy de acuerdo con eso.  Pero lo que sí creo que merece celebrarse es ese ritual por el cual dos personas se comprometen ante Dios a amarse y respetarse en lo próspero y en lo adverso, en la riqueza y la pobreza, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe. Nadie tiene la suerte comprada, pero yo creo que si ambas personas, por igual, toman esta promesa con convicción y entrega es casi como estar dándolo por hecho, como ganar la lotería. Un juramento manifiesta valentía, por eso festejarlo es justo, por eso merece su dosis de cursilería y derroche, por eso estamos embarcados en eso.

Hay distintos tipos de ceremonias y fiestas. Pepe y yo hemos decidido realizar el ritual católico y, luego, hacer una pequeña recepción con las personas justas y necesarias (realmente justas y necesarias). No revelaré nuestra lista de invitados porque quienes realmente se saben unidos a Pepe y a mí están al tanto de que su presencia ese día es imprescindible.

Hasta el momento todo lo que hemos definido ha sido lo ideal: la iglesia, el día, el mes, la hora,  la casa en la que celebraremos, el local y la fecha para shower, el concepto, los colores y hasta el maquillador que me pondrá linda. Para todo eso recibimos señales y, aunque tuvimos que esperar, estamos felices con lo elegido. Pero aún hay más, falta concretar el catering, las fotos y el video, mi vestido y su traje, el coro de la iglesia y la música para la fiesta, los partes, la luna de miel, entre otros detalles. Lo bueno es que estamos yendo a buen ritmo, tenemos un cuadrito en excel y hemos creados carpetas con correos de proveedores, todo el día nos comunicamos (¡bendita tecnología!), soltamos nuevas ideas, hacemos cálculos, programamos citas y nos conocemos y enamoramos más. Somos una buena dupla.

Próximamente postearé sobre todos estos preparativos, una vez cada cosa. Gracias por acompañarme.

En estos días…

Silvio Rodriguez lo diría así: “en estos días / todo el viento del mundo sopla en tu dirección / la Osa Mayor corrige la punta de su cola / y te corona con la estrella que guía la mía…”

En estos días no hago más que pensar en Pepe, en todo lo que me gusta de él, en lo mucho que me enamora.
Me proyecto todo el tiempo cómo será nuestra vida juntos y empiezo imaginándome cómo será el día de nuestra boda. Invento ideas, ensayo sorpresas, esbozo momentos, evoco canciones y hasta bailo imaginariamente. Decoro el gran día con los detalles ideales.

Y pienso que una de las cosas que me gustaría hacer es cantarle a Pepe una canción. Las personas que me conocen saben que me hubiera encantado tener el don del canto, una voz entonada, cuerdas vocales vigorosas… pero seamos sinceros: no tengo nada de eso. Entonces, tristemente digo que no cantaré nada… pero dejo aquí el registro de lo que me hubiera encantado hacer. La letra de esta canción es hermosa.

En estos días

Conectados podemos más

Un email que te escribí un lunes cualquiera… como para recordar y reafirmar mis sentimientos.
Hoy, otra vez:

30.11.09 // 23.03.10

Un lunes cualquiera nos despertamos,
hacemos una llamada,
saludamos al amor de nuestra vida, sonreímos.
Un lunes cualquiera nos detenemos, pensamos,
recordamos momentos maravillosos y sentimos que acertamos.
Un lunes cualquiera tenemos una energía intensa,
por lo que hemos vivido un fin de semana,
porque todo es lindo, este lunes cualquiera…
¿Y cuándo comenzaremos a vernos en nuestra casa desayunando juntos al borde de nuestra propia mesa?
un lunes, mi zambito, un lunes cualquiera,
en que miraremos lo que fuimos y apostaremos por lo que seremos.
Y oiga usted, mi jota lindo, ¿en qué momento cumplimos nuestro sueño?
Un lunes, mi zambo, un lunes cualquiera.
En que comenzamos una relación y nunca más la terminamos,
un lunes en nos acostamos ilusionados y amanecemos TEMPLADOS…

(inspirada en el feeling de este comercial de Movistar)

El detalle que faltaba

“Antiguamente la “Pedida de Mano” era la ceremonia que marcaba el inicio del camino hacia el matrimonio; usualmente acudía el novio acompañado de sus padres a casa de la novia y era el padre de él quien solicitaba al padre de la futura esposa el consentimiento para que se casen. Como sello de ese compromiso, el novio entregaba a su prometida un anillo de brillantes. Los tiempos han cambiado, los novios ya no dependen de sus padres como antaño y con ello esta ceremonia se ha transformado notablemente. Así, el compromiso hoy se realiza primero entre los novios, para luego dar paso a una comunicación a sus familias, en una versión “moderna” de la Pedida de Mano”. (webdelanovia.com)

La única experiencia cercana de “ese” tipo la viví en 1996, cuando Toño, mi cuñado, fue a mi casa con toda su familia para pedir la mano de Patty, mi hermanita mayor. En ese entonces yo tenía trece años y tal vez no llegaba a entender el significado de la reunión. Solo recuerdo haberme sentido emocionada porque mi hermana se iba a casar y eso ya sonaba importante. Luego, no volví a saber de ese tipo de eventos… hasta ahora.

Sinceramente nunca me imaginé que yo, siendo –digamos– la relax de la familia, la informal de la casa, la  fresca del barrio, la rechaza-protocolos en general terminaría siendo parte de la famosa pedida de mano.

Pepe tiene 34 años y yo 27. Digamos que ya estamos grandecitos y no necesitábamos que nos dieran permiso para casarnos, pero de hecho era un buen gesto de familiaridad que ambas familias estemos juntas para celebrar la intención. Y si podíamos jugar a ser formales, ¿por qué no hacerlo?

El viernes 5 de marzo los Pinedo y los Alvarado nos reunimos en mi hogar. Mi mamá se lució  encargándose de todos los detalles: desde el arreglo o de la casa, pasando por los adornos florales, hasta la preparación de la comida. Patty, como siempre, ayudó dándole el toque final a todo. La vida está hecha de detalles. Y ese día lo comprobé. No solo mi familia me llenó de ellos, mis futuros suegros también. Y es que nos enviaron a Pepe y a mí una canasta con rosas, dos botellitas de Ricadona y una tarjeta con palabras muy cariñosas que me dejaron inmóvil de la emoción. Aparte de eso, mis (ya casi) cuñad@s y concuñad@s me mandaron una osita de peluche disfrazada de novia, con velo y bouquet. Lo máximo.

La invitación era a las ocho, así que a esa hora todos empezaron a llegar. El primerísimo fue mi papá, a quien finalmente decidí invitar, deshaciéndome de rencores y reclamos (creo que acerté). Luego llegaron los Pinedo Saldarriaga que, aunque no pudieron ir completos, llevaron a Ana Lucía, la dulce ahijada de Pepe. Después de unos minutos llegó Pepe, siempre churro, con un ramo de flores lindas y coloridas para mí. ¡Ay, cómo me encantaron! Pensé en que quiero mi bouquet del gran día sea de esos colores… van conmigo. Mi novio llegó con sus papás y Juan Francisco. Y csi como si se hubiesen puesto de acuerdo llegaron los demás: Fernado, Susy y Thiago; Antonio; Gustavo y Teresa; y Eduardo, mi primo favorito que estaba en Lima justo para esos días. Ya estábamos completos.

Pepe me dice Uva (algún día haré un post sobre todos nuestros sobrenombres) y ese día yo parecía una. Debo confesar, dado que este es una especie de diario, que tuve un poco de dificultad para hacer que el vestido que elegí para ese día me cerrara. Sí, lo admito. Pero para lograrlo, dos semanas antes renuncié a los panes y otras harinas (mi gran vicio). Finalmente, el vestido subió, cerró y me dejó respirar bien el resto de la noche. ¡Uff!.. Jota (como le digo yo), estaba guspísimo con un terno color oscuro, una camisa blanca de estreno y una corbata que yo le regalé hace unos meses. Su cara estaba colorada porque había pasado casi toda la semana supervisando unos trabajos en un lugar destechado, pero sus ojos estaban despiertísimos, como nunca a esa hora de un viernes.

Lo primero que pasó cuando estábamos todos reunidos en la sala fue muy gracioso. Una semana antes del gran día, apareció una mancha húmeda en el techo de la sala principal. Estábamos en problemas… alguna fuga de agua o cañería rota nos causaba dolores de cabeza. Durante varios días se tomaron las medidas más radicale spara evitar que cayera agua durante la reunión. Parecía que nada pasaría… hasta que… una gota cayó sobre mi futura suegra justo cuando se sentó en el mueble. Ella pensó que era su perfume que se estaba derramanado, pero pronto mi mamá confesó, entre risas, la verdad de la gotera. Y así rompimos el hielo. Todos los que habíamos sido testigos de las noches de insomnio de mi mamá temiendo pasar por una situación así nos echamos a reír. Felizmente no hubo estrés, solo risas. Y una gotera que se arregló como por arte de magia.

Lo que siguió después fue un acomodamiento pausado. Mientras esperábamos que el mozo pase los coctelitos, Luciana perseguía a Thiago sin parar de decir que era lindo; los futuros consuegros se extendían en una inacabable conversa demostrando, por lo menos, que tenían temas en común; nuestras mamás se conocían mejor; Ana Lucía se quedaba dormida en el sillón; y el resto de invitados se acercaba a la terraza para refrescarse del calor con un poco de aire. Hasta que llegó el momento…

Ya estando juntos en la sala, el papá de Pepe tomó la palabra y muy formalmente explicó el porqué de la reunión. Debo decir que tanta emoción y alboroto nublaron mi mente en ese momento y ahora se me resbalan los recuerdos. Así que no podré ser muy específica con las palabras de todos. Lo único que puedo decir es que cuando Pepe habló me temblaban las piernas y con las justas podía pasar saliva. Estaba emocionada, contenta, parecía un sueño bonito. También recuerdo que me quebré un poquito al hablar y que las palabras de mis papás me hicieron botar unas lagrimillas. La mamá de Pepe sugirió que siempre tengamos las tres “D” esenciales del matrimonio: Dios, Detalles… y “me olvidé la otra”. Jajajajajaja. Ese fue otro rompehielo, que nos lanzó a todos a reír y a ser creativos e irreverentes: propuestas como Disney, Dólares o Dedo reemplazaron mientras tanto la olvidada palabrita correcta: Diálogo. ¡Pero fue divertido soltar más “des”. Romina habló de mí como su “compañera de juegos” y tuve un flash back impactante (con imágenes de nuestra infancia-adolescencia-juventud juntas) que me aplastó tibiamente el corazón. Toño y Patty expresaron su alegría con menos palabras, pero con mucha sinceridad. Eduardo recalcó que éramos como hermanos y que siempre había visto en Pepe a un hombre para mí. Walter y Bettina, por su parte, hablaron de lo importante que era sentir que habías encontrado a “la” persona. Y bueno, así por estilo. Recibimos palabras bonitas y consejos pertinentes con dosis de humor y alegría (hasta Marco se conectó desde Argel, vía Skype para hablarnos). Agradezco cada una de ellas y espero grabármelas bien cuando vea los videitos que, felizemnte, hizo Susy.

Oficialmente novios. Ahora sí, con el “consentimiento” de todos y con las buenas vibras de la familia. Estamos felices por eso. Esa noche fuimos los protagonistas y los causantes de que dos familias tan bonitas se estén emparentando…

Mi Jota: tenemos seis meses para disfrutar plenamente nuestro noviazgo. ¡Empecemos!

 

vero & osita novia

Con el regalo que me enviaron mis nuevos hermanos.

VI

Hoy cumplimos seis meses juntos.
Medio año de complicidad oficial.
Siento sesenta y siete días en los que nos hemos comprometido como nunca antes en nuestras vidas.
Más de cuatro mil horas compartiendo y creciendo juntos.
Este tiempo es especial… y pensar que es solo el inicio.
Realmente pienso que el tiempo es relativo cuando se habla de amor.

¿Sabías que el número seis es referencia de amor eterno entre los que lo comparten? Pues sí… y lo descubrí en wikipedia.
Hoy cumplimos seis meses, nos casamos el 24 de setiembre: 2 + 4 = 6. O sea: buenas noticias.
¡Feliz mesario, mi zambito!

Somos novios

¡Así es! Pepe y yo pasamos de ser amigos de ser confidentes, cómplices, enamorados… a ser novios. Confieso que todavía estoy en el proceso de acostumbrarme a ser una novia. Es todo un rollo de estatus, es una transición. Me siento como flotando en una nube. Mis buenos amigos que han tenido la misma suerte que yo al encontrar a su media sandía me han dicho que disfrute, que ser novia es una etapa muy bonita, pero que pasa volando. Así que recogiendo sus consejos me he propuesto ser una novia feliz y evitaré el adjetivo neurótica en este proceso.

El mismo día de “la pedida romántica”, cuando regresábamos de Paracas, ya me sentía diferente. Me encantaba la seguridad de sentir que ambos apuntábamos hacia el mismo lado, que desde ya estábamos juntos para siempre. Me la pasé todo el camino imaginando cómo sería la cara de mi mamá cuando le contase que nos casábamos, me moría por gritarlo ya. Pepe manejaba y yo lo miraba, feliz, templadaza. Me empezó a faltar el aire. Creo que tremenda sorpresa se robó hasta mi aliento.

Cuando llegamos a mi casa no podía más, Patty me abrió la puerta y de inmediato sospechó que algo pasaba porque preguntó por qué teníamos esa cara, así que lo primero que se me ocurrió hacer (a falta de palabras) fue enseñarle mi anillo. Su cara de emoción total vino acompañada de un gritito y un “hay que decirle a mi mamá”. Así que le dijimos a mi madre que baje y le conté la gran noticia de la misma manera: enseñándole mi mano. Mi mamá se quedó muda solo tres segundos y después me regaló una sonrisa preciosa, sincera y espontánea, de esas que no veía hace mucho tiempo. Nos abrazamos, abrazó a Pepe, nos felicitó, nos llenó de preguntas y nos ofreció su ayuda total.

Desde ese día todo cambió. Pero ha sido un cambio buenísimo. Siento que en la vida uno va aprendiendo de sus propias experiencias, hace, deshace, se equivoca, se corrige, quiere, se ilusiona, se arriesga, lo entrega todo, lo deja también. Pepe y yo ya hemos vivido muchas cosas, ya crecimos, ya maduramos. Además, ya nos conocemos muy bien porque hemos sido buenos amigos. Entonces todo caía por su propio peso. Tenemos todo para apostar el uno por el otro: nos gustamos, nos queremos, vivimos bajo los mismos valores, tenemos familias que se llevarán muy bien, somos muy amigos, nos admiramos, nos apoyamos, nos amamos. Por eso puedo decir ahora, desde mi propia vivencia, que es verdad eso de que “cuando es, es”. Cuando no hay dudas, cuando no hay temor, cuando se es valiente para tomar un compromiso, ahí es cuando el amor existe. Sabemos que la vida no será color de rosa siempre, pero qué aburrido sería una vida así, sin matices, ¿no?

Hemos tomado este compromiso con entusiasmo, pero también con seriedad. Sabemos que no es un juego, somos conscientes de lo que vendrá… y es eso lo que nos ilusiona. Seremos más que cómplices, seremos compañeros de vida. Y si se trata de eso, sí que vale la pena apostar.

Por eso, si me ven muy feliz, muy afanosa, muy cursi… ¡aguántenme! Déjenme disfrutar mi etapa de novia, porque no la repetiré más.

estrenando noviazgo

En Paracas, estrenándonos como novios ❤