Dreams

Últimamente Pepe y yo hemos tenido conversaciones trascendentales. Hemos hablado de casarnos. De hecho es una idea que siempre rondó nuestra mente, era parte de nuestro sueño de estar siempre juntos. Sin embargo, hace pocos días, cuando nos disponíamos a hablar del tema con seriedad y plazos, terminamos enfrascados en una discusión cuyo final fue triste: “ok, ya no hablamos de matri hasta nuevo aviso”. Y es que, lamentablemente, me estoy convirtiendo sin querer queriendo (y sin serlo todavía) en una novia neurótica. Sí, me cuesta admitirlo, pero me estreso por todo desde mucho antes que todo empiece.

Quiero tomarme la licencia y justificarme: estoy en “mis días”, el señor rojas está de visita y eso me deprime, me carga, me bajonea y me convierte en una completa engreída. Además, cargo en silencio con el inminente divorcio de mis papás y todo lo que eso implica y estoy en plena lucha por bajar de peso y sentirme bien conmigo misma. Díganme si eso no atrapa a cualquier mujer en un cuadro de histeria. Pues sí.

Pero como soy una chica inteligente he decidido tomar al toro por las astas y aquí estoy de nuevo, con el compromiso de volver a la normalidad, de ser una mujer sonriente y positiva, con ganas de disfrutar el presente y luchando por madurar cada día más. Discúlpame, amor, por mis berrinches… pero entiéndeme… a veces se me hace eterno esperar el momento de estar contigo. Pero ya estoy bien, sigo los consejos de Charly y lo tomo con calma. Es un tema cerrado, pero no sellado. Y para reconfirmarte mi compromiso, aquí va algo que te escribí hace un tiempo:

¿Por qué apuesto por ti?

Porque estoy convencida. Porque hemos estado juntos hace mucho tiempo y llegó el momento de tomar una decisión. Aposté por ti, no me quedé en el daño ni en las ilusiones de antaño. Aposté por ti, se lo dije al mundo. Apuesto por ti porque eres bueno, porque eres mi cómplice. También porque me salgo de mí un momento y me comparo con la yo de antes y ahora me veo feliz. Apuesto por ti porque estoy apostando por mí misma. Apuesto por ti porque eres intenso, porque sé que me quieres, porque me has esperado. Porque lo siento en el corazón: te quiero y es real. Apuesto por ti porque me encuentro en tus ojos y porque haces nacer en mí una ilusión diferente y única. Yo, mi jota, la eterna enamoradiza, siento que por fin encontré a mi otra mitad. Y por eso apuesto por ti y me meto con zapatos y todo. Sin miedos, sin esconderme, sin flojera. Yo apuesto por ti.

 

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Bye, bye vacaciones (hasta luego, vaquitas)

Días de amor, familia, amigos. De risas, de loreos, de bulla. Casa llena. Corazón lleno. Mi cumpleaños, (tú) mi perfecto compañero, mis platos favoritos. Películas que por fin vi(mos). Playa, piscina, teatro. Abrazos. Alegrías. Reencuentros (por fin). Cuadernito morado (de … Sigue leyendo